La vida es un juego

¿Sabes las reglas?

Ludología: La Ludología (tcc Juegología) describe la naturaleza y los principios de los juegos. La vida y todo lo que quieres y haces dentro de ella es un juego.


Un juego es el esfuerzo para vencer obstáculos (y lograr metas).

Un juego es una meta obstaculizada. La esencia de un juego es el esfuerzo, no las metas. El propósito de los juegos (y de todo en la Creación) es tener experiencia. Un juego contiene experiencias de muchos tipos: retos, poder<>no-poder, ganar<>perder, y sobre todo, drama. Las experiencias de alcanzar objetivos, o de ganar o perder, son secundarias al drama.

La mayor parte de un juego se pasa en el esfuerzo, no en la premiación. Es en el juego donde se genera la mayoría de la energía y de la experiencia. Es en el juego donde nos sentimos retados, y donde aprendemos y adquirimos nuevas habilidades.

La vida es un juego. Todo en la vida es un juego, incluyendo matrimonio, familia, trabajo, negocios, dinero, conseguir una casa o un automóvil, estudiar y viajar. Todos ellos tienen objetivos a lograr y obstáculos a vencer.

Un juego cuenta con muchos elementos:

  • Objetivos o metas a alcanzar.
  • Obstáculos a las metas.
  • Límites de espacio: un área, un campo, o un tablero donde se realiza el juego.
  • Límites de tiempo: un período de tiempo dentro del cual se desarrolla el juego.
  • Esfuerzo, energía y fuerza.
  • Movimiento y cambio.
  • Jugadores: compañeros del mismo equipo y oponentes.
  • Oponentes: personas que presentan obstáculos y retos.
  • Objetos con qué jugar (balones, porterías, silbatos, fichas…
  • Objetivos por los cuales jugar (puntos, goles, y premios).
  • Reglas y consecuencias por violarlas.
  • Árbitros.
  • Posibilidad de perder o de ganar. Se requiere un balance de poder entre jugadores y obstáculos, de manera que los jugadores tengan la misma oportunidad de ganar o de perder. Si no tienen posibilidad de ganar, no hay mucho juego; igualmente si siempre pierden, tampoco hay juego.
  • Poderes y limitaciones al poder: los poderes de los jugadores o de los obstáculos pueden requerir de límites para balancear el poder, de forma que haya reto.
  • Saber y no-saber. Algunos juegos dependen del conocimiento o la inteligencia. En otros hay cosas que no deben saberse, como las estrategias del oponente.

Aunque hay muchos elementos que conforman un juego, solamente tres de ellos son esenciales: una meta, un obstáculo a la meta y un balance de poder entre el jugador y el obstáculo. Un juego puede tener muchos otros factores, pero una meta y un obstáculo a esa meta son lo central.

Los dos componentes básicos de un juego son una meta y un obstáculo a esa meta.



La esencia de un juego es el esfuerzo para vencer el obstáculo.

Vamos a examinar uno por uno los aspectos que puede tener un juego:

Metas u objetivos

Un juego siempre tiene algo que se pretende lograr: jaque mate, meter un gol, etc. Si no existe algo que lograr o producir, no puede haber juego.

Obstáculos a las metas

Siempre debe haber uno o más obstáculos a la meta. De hecho, la esencia de un juego son los esfuerzos que se hacen para sobreponerse a los obstáculos y alcanzar las metas. La actividad de un juego es la acción de vencer los obstáculos.

Otro nombre para un obstáculo es “problema”. Un problema es simplemente un obstáculo a algún objetivo. Decir que la vida es un juego es afirmar que la vida es un problema— ¡y vaya que lo es! ¿verdad? El truco de la vida no es resistir los problemas, sino entender que cada problema es un juego— y luego saber cómo ganar el juego.

Otro nombre para un problema es “reto”. Recordar esto puede ayudarte a no resistir el problema, el juego. No tienes problemas, ¡tienes retos!

Resistir un obstáculo o problema equivale a sufrir; es pelearte con la situación en vez de afrontarla con creatividad y entusiasmo. Resistir un problema significa quemar tu energía en el problema en vez de usarla para vencerlo.

Por ejemplo: en el fútbol, imagina que no hubiera un equipo a vencer, que tu equipo pudiera acercarse a la portería y meter los goles que quisiera sin oposición alguna: ¿habría juego? Obviamente, no. Cuando no hay un obstáculo a vencer, cuando no hay reto, cuando no se necesita mucho esfuerzo, no hay lucha y no hay juego: las condiciones para un juego dejan de existir cuando no existe resistencia entre el jugador y la meta. Un juego es la lucha con un obstáculo buscando vencerlos.



Lo interesante de un juego es la lucha para sobreponerse a un obstáculo. El disfrute de un juego es el reto y el placer de luchar con el obstáculo. Por ejemplo, en el fútbol cuando se mete un gol; toda la gente, tanto jugadores como espectadores, gritan y disfrutan el momento— pero es un momento que solo dura de uno a dos minutos. Luego todos regresan a lo sustancial del juego, al esfuerzo para vencer obstáculos, y disfrutan la contienda entre los equipos durante un tiempo relativamente más largo en comparación al tiempo que dura la celebración de un gol.

Observa que el juego, tanto en acción como en tiempo, es la lucha entre los equipos, no tanto el gol. El gol no es la esencia de un juego, los esfuerzos para vencer los obstáculos sí lo son.

Otro ejemplo: imagina que te ilusionas y trabajas durante años para tener una casa en la playa, y finalmente lo logras. Vives en ella y durante los primeros tres meses, ¡qué maravilla, qué alegría! Pero conforme pasa el tiempo, la novedad de la casa se convierte en algo cotidiano y rutinario.

Observa que lo que más incentivó tu vida durante años fue el reto de lograr la casa. Esto dió dirección y significado a tu vida, te retó. Pero una vez que tienes la casa, se termina el juego. Muy pronto te encuentras sin reto y aburrido otra vez. Tienes que fijar nuevas metas, encontrar un nuevo juego.

Liderazgo y Ludología

Comprender la ludología es especialmente importante para el liderazgo. El líder trabaja con un grupo de personas, con un equipo, y tiene que aplicar la ludología. El líder presenta una visión = objetivo a lograr; luego entrena y guía para vencer los obstáculos y alcanzar el objetivo. El líder es quien inspira a la gente a alcanzar objetivos, por lo tanto a resolver problemas; esto es, a ganar juegos. Un buen líder es muy parecido al entrenador de un equipo deportivo.

Lo que la gente busca en la vida, más que premios, es tener juegos que valga la pena jugar. El líder es un guía que le ayuda a encontrarlos, a jugarlos y a ganarlos.

Una de las funciones de un buen líder es crear nuevos y mejores juegos para su gente. Los juegos se crean con la selección de una visión = meta = objetivo. Otra de sus funciones es ser un buen capacitador = entrenador. Por otro lado, el líder tiene la función de asegurar que su gente gane los juegos ya que esto es esencial para su satisfacción = felicidad.

La elección de tus juegos

La vida está conformada por juegos. La mayoría de ellos tú los eliges, por ejemplo, pareja, familia, carrera o negocio. Otros se juegan simplemente para vivir: comer, cuidar la salud, pagar la renta. No importa el tipo de juego, lo que sí es importante es elegir cómo se va a jugar; es decir, la actitud, y esto refleja si es divertido o no.

Drama

Tú eliges con cuánto drama juegas tus juegos. Drama es la experiencia emocional que el ser humano genera cuando no tiene los resultados deseados en uno de sus juegos. El drama incluye incertidumbre, suspenso, ansiedad, miedo, frustración, coraje y hasta tristeza y depresión.

Disfrutar del juego

El objetivo de jugar es disfrutar el juego y aprender, mejorar, sin importar si se gana o se pierde. Igualmente, el objetivo de un viaje debe ser disfrutar el viaje, sin importar el destino. Disfrutar es una cuestión de actitud.

Actitud del jugador

Cada persona tiene una plataforma de actitud ante los problemas y obstáculos de la vida. Ésta puede ser positiva o negativa. Un buen jugador mantiene una actitud positiva frente a los obstáculos y el fracaso. Por ejemplo, en un partido de fútbol, cuando un jugador falla y no mete un gol, no se pone a llorar ni se autoflagela por el fracaso; sabe que fallar es parte del juego. Se levanta y sigue adelante con el mismo entusiasmo.

Debe ser igual en el juego de la vida. Cuando experimentas obstáculos, cuando no logras una meta, controlar tu actitud es esencial para tu felicidad. El juego continúa; sigue jugando con una actitud positiva sin importar lo que suceda.

Jugadores

Muchos juegos integran equipos de personas. Los miembros del equipo opuesto presentan obstáculos. Esto es básico en el liderazgo, que trata únicamente con equipos: nadie es líder (jefe) de nadie. Uno de los grandes retos de un líder es formar un equipo, unificar a los individuos. Una de las cosas más difíciles en la vida es lograr que esa criatura malcriada, individualista y conflictiva que es el ser humano, se integre con otros de su mismo género y todos trabajen juntos en armonía hacia metas comunes y elevadas. Esta unificación es uno de los juegos principales del liderazgo.

La vida es un juego. Tú eres un jugador. Por lo tanto no puedes dormirte mucho tiempo en tus laureles: la vida sigue y exige retos y acción; exige que juegues, de lo contrario, te aburres. El juego es lo importante, la meta es secundaria. Es en el juego donde generamos energía, el “jugo” vital que es la esencia de la vida y de la felicidad.

Objetos con qué jugar

Instrumentos, herramientas, utensilios, infraestructura, pelotas, etc.

Objetivos para los cuales jugar

Puntos, goles, premios, dinero, posiciones, títulos, reconocimiento, etc.

Reglas

La gran mayoría de los juegos tienen reglas. Hay dos tipos de reglas: las leyes del juego y el instructivo (los conocimientos y secretos de cómo ganar). Saber es Poder. Estás estudiando Psicánica o Esencialidad para aprender las reglas del juego: cómo jugar en tu vida usando liderazgo, cómo producir los resultados que quieres, cómo ganar el juego de la vida.

Cuando sabes y aplicas las reglas y los conocimientos de cómo jugar, produces los resultados y ganas. Cuando no las conoces o no las aplicas, sigues en ruina, es decir, en la incapacidad de ganar.

Perder y ganar

Para que exista un juego, es necesario que exista la posibilidad de ganar y de perder. Por ejemplo, en el fútbol, si enfrentas a un equipo profesional contra un equipo local de primaria, obviamente siempre va a ganar el profesional. ¿Va a interesar a estos equipos jugar entre sí? ¿Va a interesar a los espectadores verlos jugar? Si se sabe quién va a ganar o perder no habrá interés ni juego.

Limitaciones, poderes y balance de poder

Para tener posibilidad de ganar y de perder, ha de existir un balance entre el poder de los jugadores y el tamaño de los obstáculos. El poder no puede ser demasiado alto ni demasiado bajo: cualquier condición fuera de balance destruye el juego. En el ejemplo anterior, el juego está destruido de antemano tanto para el equipo profesional, por exceso de poder, como para los niños por escasez de poder. El poder y el obstáculo tienen que tener un balance para que exista juego.

Por ejemplo, tal vez el juego se podría volver interesante entre el equipo profesional y la primaria local amarrando las piernas a los jugadores profesionales para reducir su poder y dar la misma posibilidad de ganar a los niños. Al limitar su poder, se restaura el balance del juego.

El mejor juego se da cuando un jugador se siente tan retado que tiene que empujar sus límites y alcanzar nuevos niveles de desempeño para ganar. Lo que hace que un juego tenga sazón, lo que le da el máximo sabor, es cuando reta, cuando empuja más allá de los límites anteriores, enseñando, ejercitando y haciendo más y más capaz a un individuo.

Aunque ganar y recibir premios por ganar hacen del juego algo más interesante, no es lo más importante. En un juego en el que participan dos equipos, se sabe de antemano que uno de ellos tiene que perder, pero los dos juegan de todos modos. Jugamos primordialmente para disfrutar la experiencia, la vivencia y, secundariamente, para recibir un premio, que es solo otra forma de experiencia. El propósito de un juego es la vivencia, el aprendizaje y el aumento de las habilidades y capacidades del jugador.

Algunas personas prefieren cualquier juego a no tener ninguno, es decir, a estar aburridas o dejar de tener acción en su vida. Por lo tanto, cuando no saben cómo crear juegos positivos, crean juegos negativos. Un ejemplo de esta regla son las relaciones de pareja. Cuando una pareja no sabe crear juegos de amor y felicidad, crea juegos negativos de conflictos, resistencias y ataques. Observa que prefieren cualquier tipo de juego a no tener uno, o a tener una relación aburrida.

Hay dos clases de juegos: los físicos, como el fútbol, el ajedrez, el baloncesto, etc.; y los psicánicos o no-físicos: una relación de pareja, la educación de los hijos, obtener dinero, obtener un trabajo o una posición más alta, el liderazgo, la vida en sí misma, etc.

Para ganar un juego físico se requiere fundamentalmente de habilidades físicas. Para ganar los juegos no físicos se requiere de conocimientos. Saber es Poder.